Extraño a mi novio, no a la persona en la que te has convertido



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Estaba recordando aquellos días en los que tú y yo salíamos por primera vez. Me acuerdo bien de nuestras charlas, cómo nos fuimos conociendo, cómo fuimos viendo los defectos y las virtudes de cada uno y, cómo, sin obligarnos, íbamos corrigiendo nuestros errores para ser una mejor persona el uno para el otro. Recuerdo cómo nos entregamos en cuerpo y alma. Cómo dejé atrás mis miedos, mis incertidumbres, para entregarme a ti, para ser la mejor novia que hubieras tenido, y tú me ofreciste lo mismo, me diste tu tiempo, tu paciencia, tu lealtad, tu sinceridad. Me presentaste a tu familia y yo te presente a la mía, y ambos fuimos bien recibidos. Todo era felicidad a tu lado.

Y digo que “todo era” porque ya no lo es. Quizá tú te sientas muy cómodo porque crees que, al amarte tanto, me tienes bien segura a tu lado. Pues no deberías sentirte tan confiado.

Extraño los sacrificios que hacías por mí. Por ejemplo, las horas que tenías que esperar para verme. Hoy ya no tienes la misma paciencia y prefieres decir “mejor nos vemos después”.

Extraño tu tiempo, porque antes te desvivías por estar conmigo, me llamabas a todas horas, me preguntabas cómo había estado mi día y me deseabas las buenas noches. Ahora, a veces pasan días en que no recibo ni un mensaje de texto tuyo.

Extraño tu manera de expresarte conmigo, porque antes tus palabras eran distintas. Me decías “te amo” muchas veces al día y palabras de cariño a diario, pero hoy te has vuelto muy seco y parco, tanto que ya casi no te reconozco.


Extraño a mi novio, no a la persona en la que te has convertido. Extraño al hombre que me amaba, que me procuraba, que cuando yo estaba triste hacía todo lo posible por hacerme sentir bien; al hombre que reconocía sus errores, me pedía disculpas y se proponía enmendarlos; al hombre que me tomaba orgulloso de la mano cuando íbamos caminando por las calles.

¿En dónde está mi novio? Devuélvemelo. Devuélveme a ese hombre que me prometió un futuro a su lado, con el que planeé ese viaje a Francia que nunca se hizo, ese hombre que sabía hacerme sonreír tan solo con una mueca graciosa. ¿Qué pasó con ese hombre? ¿O es que siempre has sido tú pero apenas ahora muestras tu verdadera cara?

Créeme, he luchado hasta el último aliento por lo nuestro, porque en realidad no quiero que termine, pero ya no depende de mí. Ahora, la última batalla será tuya. O me ganas o me voy.

El amor se está acabando, no te lo voy a negar, pero aún queda un rayo de esperanza si es que todavía quieres pelear por lo nuestro. Espero que tengas ese deseo y ese valor.

Cientos de noches hemos estado juntos, por eso te doy una última oportunidad.
Me has pedido ya suficientes oportunidades, por eso te doy la última.
No lo puedo negar, todavía te amo, por eso te doy una última oportunidad.
Por todo lo que alguna vez fuiste y fuimos, espero que aproveches esta oportunidad.
De otro modo, esto será un adiós definitivo.

Autor intelectual: Law Cuervo