Recordé que era fuerte y valiosa así que me voy.



Tanto tiempo a tu lado dejando que me lastimaras, dejando que pasaras sobre mí cuantas veces quisieras y permitiendo que te llenaras de mi gozo por la vida, quedándome vacía.

Tanto tiempo permitiendo eso y hoy que me voy te sorprendes tanto. Me voy porque ya no tengo más que darte, porque ya no tengo más que me quites, te has quedado con todo y si ya no tengo nada ¿Para qué me quedo? No tendría sentido seguir aquí si ya no hay nada, a menos que también quieras quedarte con mis respiros.


Yo te había conocido por medio de una amiga en común, me platicaba mucho de ti, supongo que le gustabas, pero fue en mí en quien te fijaste. Yo me sentía una ganadora, una triunfadora, porque me habías elegido por encima de todas aquellas que buscaban salir contigo y más que ganar, perdí. Perdí todo lo que podía dar y más.

No me voy a lamentar y regañarme a mí misma por decidir estar contigo, eso ya pasó, hoy tengo solo una cosa en mente y es alejarme. Los reproches y las noches de llorar ya fueron, hoy sale el sol con un matiz distinto y me dice que es hora de levantarme y caminar. No me voy a hundir por esa razón, esa razón que me deja con las manos vacías y un corazón destrozado.

Me voy a levantar y reconoceré mi error, dejándolo atrás donde siempre debió estar.

No me va a destruir una relación que se corrompió, que fue dolorosa y confusa. Tú me conociste en mi mejor tiempo, un momento en el que estaba llena de confianza, de seguridad y sobre todo de plenitud. Te aprovechaste de eso porque cada acción infantil que realizabas me era indiferente, yo deseaba amar, no fijarme en los errores de los demás; en tus errores.

Pero eres más listo de lo que pensé e ignoré ese detalle, ya que conseguiste la forma de lastimarme, de hacer que me importaran tus caprichos y lograste que sintiera esa necesidad de querer complacerte todo el tiempo. Mi gran y único error, mi error fue ese, no estuvo tan mal unirme a ti porque yo estaba bien. Mi error fue dejarte meterte en mí solo para manipularme.

Todas esas cosas hoy ya no me importan, hay algo mucho más importante y es salir adelante. Quédate mirando en la puerta como me voy, mírame con esa mueca de seguridad. Piensas que regresaré, que solo he aprendido tu forma de manipular y que todo esto es un juego para poder ganar la última discusión que tuvimos. Me gusta que pienses eso pues la sorpresa que te llevaras será la mejor sorpresa que te he dado a lo largo de nuestra relación.

Pude recordar que me amo más de lo que alguien me puede amar, que soy una mujer hermosa, con cualidades excepcionales, con la rudeza de un animal y la delicadeza de una flor. Simplemente me di cuenta de que no era posible ser sometida y lastimada a antojo, mientras gozo de estas características.

Hoy soy más que fuerte y camino con la seguridad que saber quien soy y como soy, no necesito a alguien a quien amar. Pues me amo yo y los demás son solo para compartir buenos ratos. Le pese a quien le pese esa soy desde ese día hasta hoy.

Autor: sermejorpersona.com